jueves, 12 de noviembre de 2009

Un ser imbécil

Mientes,

mientes y sientes que te place,
pero ¿plazco yo en morir cuando lo haces?

Mientes
mientes y muero,
y son tus ojos los que forjan mi firmamento,
y es tu cuerpo el que me duele si lo recuerdo...

Y caigo,
caigo en un vacío que anula mi pensamiento,
y se me escapa la vida por tu estupidez
por tu incoherencia me desvelo,
pero mueres al paso que mueren mis anhelos,
mueres al ritmo que lato,
al tiempo que yo perezco...

Engreido niñato,
me diste las alas para cortarmelas luego,
me diste de beber para colarme el veneno,
Y en tu alma la mentira,
y en tu mente vano eco.
En la era de los dioses, tú eres el cavernero,
en la era de los piratas, tú eres la soga al cuello,
en la era de los imbéciles, tú te llevas cada premio...

Y mientes,
pero ya no te enorgullece,
y ya no sientes placer en ello,
pende ausente de tu ira
la lágrima de un destello,
en las raices de tus lunas
tu necia actitud te vendo,
muérete allá en la lava
muérete en tu desierto,
olvida que te he querido,
olvida que me estremezco.

Cuando nazca la madrugada
con puñales en el cielo,
escribiré con sangre helada
que cuajaste entre mis dedos,
que tal como llegaste marcha,
marcha porque lo ordeno,
vete porque te odio,
vete porque te quiero,
porque eres un ser inútil,
un naufrago entre mis besos,
porque toda herida escuece,
y estás completamente hueco.

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