Toco tu dolor con dedos finos
Acaricio cada gota
No cae, se desliza.
A veces se encogen las palabras en tus suspiros
Y a veces el viento te eleva a mi recuerdo
Amo con sencillez tu espíritu
Se desprende en cada verso,
Se alimenta de segundos vividos.
No se consume, ni caduca.
Simplemente crece por ser infinito.
Siento tu voz como agua de invierno
Una lluvia invisible.
Un sentimiento.
Hasta el silencio te envuelve con dulzura
Y los mares envidian tu temperamento
Eres eterna en mí
Una luna de abril.
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